John Wick se mueve en un mundo paralelo lleno de miembros de
la mafia rusa, asesinos profesionales, y removedores de cadáveres. Un mundo
clandestino pero no secreto que se rige por un código muy estricto, y donde lo único
que no se debe hacer, es romper ese código.
Un asesino profesional que abandonó el negocio al casarse,
se ve obligado a volver, luego de la muerte de su mujer, cuando el hijo de un
antiguo socio, sin saberlo, le roba el auto y mata a su perro, regalo de su
difunta esposa.
Ese es el comienzo de una película que se destaca dentro de
la temática de la venganza, que ya es casi un género en sí mismo.
Unos gángsters rusos que se equivocan de víctima y un ex
asesino profesional de duelo que toma venganza, en una sucesión de hechos y
detalles bastante trillados, pero que sin embargo en ningún momento resultan
aburridos, por la frescura de la realización.
Las peleas cuerpo a cuerpo no parecen tan coreografiadas y
los movimientos no son tan fluidos como en la mayoría de las películas de acción,
lo que en cierta forma le da un toque de realismo vulgar.
Por momentos es brutal, alejándose un poco de la violencia
refinada que muestran algunas películas del género.
Keanu Reeves está muy bien en su papel de tipo duro pero vulnerable, con ese aire tan suyo de alma atormentada. Muy bien acompañado por varios actores reconocidos, sobre todo, Willem Dafoe.
John Wick es sobre todo es una película sobre la venganza,
que es inescapable, inevitable e inexorable y también sobre el pasado, que cuanto
más turbio, más difícilmente podemos dejar atrás, y sobre como, por obra del
destino, el futuro y el pasado están tan solo a un pequeño paso de distancia. 6,5 de 10.







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