Para todos los que crecimos a la sombra del árbol de Matrix,
al que ya le sobraron un par de ramas, la nueva producción de los Wachowski
significa mucho más que malas noticias. Significa el final de una era.
La filmografía de los hermanos wachowski es escasa, y tras
rozar la perfección con Matrix se empeñan en el intento de tirar abajo el árbol
que plantaron. Primero con las secuelas que solo sirvieron para debilitar las
bases de la película original, y con sus películas siguientes que no aportaron
nada distinto ni especialmente atractivo. Pero con El destino de Júpiter
alcanzaron cotas muy altas de absurdo, demostrando que a veces el éxito no
significa más que la fuente de dinero para tu futuro fracaso.
Matrix fue una película con muy buenos efectos visuales y
digitales, pero utilizados en función de la historia. En El destino de Júpiter,
los efectos son la historia. Si le sacamos las escenas coreográficas
espaciales, las persecuciones y las escenas de acción y tiros, la película se
queda en nada. Todo eso esconde un profundo vacío, con una historia vista miles
de veces, con fallidos intentos de humor, y con varias actuaciones detestables.
Lo único que se salva entre tanta basura es la actuación de Eddie Redmayne,
demostrando que las nominaciones no son casualidad.
La proyección tuvo de todo, gente que se levantó y se fue,
gente que se reía de los nervios (porque las escenas de humor son todo menos
graciosas), gente que estuvo a punto de dormirse, como yo. Y hasta debe haber habido
un par de personas que la hayan disfrutado. No me imagino por qué, pero gustos
son gustos.
Pocas veces en mis dos décadas y media de cinéfilo tuve la
experiencia de ir a una sala de cine y volverme sin nada, vacío, y hasta quizá,
con menos de lo que había llegado. Ver una película y sentir que te va matando
el alma es de lo peor que le puede pasar a un amante del cine.
En fin, Una película hecha solo con el propósito de
demostrar cuanto saben sus autores de ciencia ficción, y por saben de ciencia
ficción, quiero decir que vieron todas las películas de ciencia ficción que
existen, tomaron de cada una lo que les gustó, lo metieron en una licuadora, y
lo que les quedó lo sirvieron en un vaso largo con mucho hielo. Así y todo es
difícil de tragar.
Escribo esta reseña como una advertencia a todos los que
estén considerando verla. Gástense la plata en droga, que es mucho más sana. 3 de 10 (porque me siento generoso)







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