Para el cine la era del átomo fue no solo una época oscura y peligrosa de la humanidad, también fue el terreno fértil del que nacieron mitos cinematográficos, personajes inolvidables, e incluso géneros enteros. Desde los X-Men, hasta el hombre menguante. No es para menos, un evento que cambió para siempre la vida en el planeta, no podía hacer menos con el arte en general, y el cine en particular.
Mientras el enorme poder destructor desatado en el mundo despertaba la paranoia de una muerte inminente en la sociedad global excitaba también la imaginación de los cineastas que en poco más de una década generarían toda una revolución en términos de contenido y técnica. Indudablemente el hijo predilecto de la era atómica del cine es Godzilla, nacido bajo el efecto directo de la radiación y en las entrañas de Japón, el país más afectado por el progreso armamentístico. El origen de Godzilla (Gojira en japonés) no es del todo claro, pues con el tiempo y las películas las versiones han sido varias, pero todas tienen en común el factor de la radiación atómica. Algunas teorías afirman que las explosiones de las bombas de Hiroshima y
Nagasaki lo crearon modificando animales ya existentes, otras sugieren que solo habrían despertado a un ser que ya existía y que dormía en las profundidades de la tierra.
Godzilla está considerado como el ícono más representativo de Japón en la cultura popular porque mezcla aspectos del cine, el teatro antiguo japonés y el manga (comic japonés). Aparece por primera vez en 1954 en un film dirigido por Ishiro Honda que presenta a Godzilla como una metáfora del bombardeo que sufrió Japón al final de la guerra. En películas posteriores, algunas incluso producidas en Hollywood, Godzilla cambia mucho en forma e intenciones, sobre todo estéticamente, pero siempre conserva su origen como consecuencia de la radiación. En la última versión, una coproducción entre estados unidos y Japón recupera la estética original, pero en el mundo más desarrollado de hoy, y con las bombas puestas a descansar, el origen de Godzilla radica en los usos más pacíficos de la energía atómica, específicamente en centrales nucleares.
Además de las versiones oficiales, Godzilla ha aparecido en forma de homenaje, burla o referencia en muchísimas otras películas y series de televisión, lo que lo posiciona como la imagen más reconocible de la cultura japonesa de la posguerra. La ocupación norteamericana en Japón tuvo gran influencia en la cultura, al punto de que algunas de las actividades más importantes fueron aportadas o transformadas por la presencia de las tropas estadounidenses. Un ejemplo es el baseball, Japón tiene una de las ligas de baseball más importantes fuera de la de Estados Unidos y es porque los soldados llevaron el deporte a las islas tras la guerra. Otro ejemplo importante es el del manga, es por la influencia del comic americano que los personajes presentan características faciales occidentales. Indudablemente la guerra y las bombas cambiaron la forma de ver y sentir al mundo y sobre todo en Japón, donde tuvieron su mayor y peor efecto.
Esta es otra de las columnas que escribí para la revista digital EsquinaLiteraria que pueden descargar de aquí.
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