The Grand Budapest Hotel es una inclasificable película
producto de la imaginación desbordada de Wes Anderson. Está a mitad de camino
entre comedia de enredos y cine negro. Cuenta con actuaciones de viejos
conocidos del director como Willem Dafoe, Adrien Brody, Jason Schwartzman, Owen Wilson, y
claro, Bill Murray, además del debut de Tony Revolori en un papel destacado que
ejecuta de muy buena forma.
La premisa es sencilla, el encargado de un hotel de lujo
recibe en herencia de una clienta, un costoso cuadro, codiciado por los
parientes de la difunta. Como resultado el personaje encarnado por Ralph
Fiennes es perseguido a través de una sucesión de situaciones cómicas que
abarcan varios años de la guerra y posguerra europea.
Como toda película de Wes Anderson es a la vez una comedia
simple pero profunda que reúne un gran elenco, algo característico del director
que gusta de grandes ensambles y de repetir actores. A pesar de eso el actor
principal no fue nominado a ninguno de los grandes premios por su actuación, probablemente
por ser este un año de grandes performances donde con estar muy bien no
alcanzaba.
Por otro lado viene de ganar el Globo de Oro a
mejor comedia y está nominada a mejor película en los Oscar.
Personalmente, Wes Anderson es uno de mis directores favoritos
de la nueva generación y por eso me gustaría que la película consiguiera el
Oscar, pero probablemente no sea del gusto de la Academia y el premio termine
en manos de Boyhood, Whiplash o Selma. 7,5 de 10.








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