Boyhood es un interesante ejercicio de cine de un director
que no es extraño a la experimentación. Se trata en realidad de una historia mínima,
no del todo original, pero es el método con que se logra donde descansa el mérito
de la película. Filmada a lo largo de 12 años donde se puede ver el paso del
tiempo en los actores, más notable todavía en los niños que crecen durante la
película. Se puede considerar que el metraje de 165 minutos es excesivo, pero
teniendo en cuenta el tiempo que intenta abarcar la película termina siendo
aceptable.
El filme recorre la vida de una familia normal, con
problemas, alejada de lo que Hollywood suele mostrar, centrada sobre todo en el
crecimiento del menor de la familia desde la escuela primaria hasta la llegada
a la universidad. En los primeros años los saltos de tiempo son más evidentes y
se notan en la edad de los actores. Los diálogos están bien logrados, como en
todas las películas de Linklater que es casi un especialista en la conversación
intima entre sus personajes.
Las actuaciones son irregulares, el peso artístico recae en
los dos adultos, Ethan Hawke y Patricia Arquette (ganadora del globo de oro a
actriz de reparto) y en Ellar Coltrane que interpreta a Mason. Los demás tienen
algunos momentos flojos en la interpretación.
La película ha obtenido muchos premios en diferentes
festivales siendo hasta ahora el más importante el de mejor película de drama
en los Globos de Oro, lo que la posiciona entre las favoritas para el Oscar. Pero
lo cierto es que de tratarse de una película producida de la manera
tradicional, en un tiempo standard y utilizando diferentes actores para las
diferentes edades de los personajes, por historia y por ejecución carecería de interés
para optar a los Oscar y no pasaría de ser una producción un tanto indie con
alguna posibilidad de triunfar solo en los Independent Spirit Awards. 6,5 de 10.







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