O LOS ORIGENES DEL TERROR EN EL CINE
(publicado en Esquina Literaria #1 junio de 2014)
A pesar de que existen antecedentes de películas de terror en el cine mudo, fue el expresionismo alemán el que delineó los parámetros por los que se conocería el terror en el futuro. En el cine expresionista se puede apreciar una influencia del expresionismo pictórico en la estilización de los decorados, en los gestos y la iluminación, fruto, sobre todo, de la influencia de diseñadores como Walter Reimann. Si el expresionismo buscaba expresar sentimientos y emociones por encima de la realidad objetiva, nada mejor que crear unos decorados que imposibiliten cualquier referencia a la realidad. La primera película que se puede enmarcar en este movimiento es El gabinete del doctor Caligari de 1919, pero sin duda la obra más significativa del período es Nosferatu, de Murnau, que debido a que no pudo hacerse con los derechos de la novela Dracula, que en ese momento todavía estaban en manos de la familia del autor, tuvo que cambiar tanto los nombres de los personajes como el escenario en que se desarrolla la acción. Sin embargo logró dar vida al único vampiro capaz de rivalizar en fama con el de Bram Stoker. En el año 2010 se logró recuperar una copia perdida de Metropolis en la Argentina, perteneciente a una colección privada, y gracias a eso se pudo exhibir en las salas una versión restaurada de casi dos horas, hasta ahora inédita. Recomiendo ver el documental Metropolis refundada, donde se narra ese hecho.







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